
o celebramos hoy por primera vez, elegido por la Agencia de Asociaciones de Diseño Europeas —Bureau of European Design Associations, organismo que agrupa a organizaciones profesionales, escuelas y centros de promoción del diseño de una veintena de países europeos— en el marco del Año Europeo de la Creatividad y la Innovación con el fin de resaltar la importancia del diseño como herramienta de innovación para la industria del —si me leyeran no me perdonarían que usara la expresión— viejo continente.
jueves 1 de octubre de 2009
Primer Día Europeo del Diseño
martes 15 de septiembre de 2009
Relación entre resolución y lineatura

Serie LA TRAMA / 2
n el ejemplo anterior, para un área igual, existían más píxeles en la imagen original que puntos de semitono en la impresión definitiva: cada punto de semitono se formaba a partir de cuatro píxeles previamente promediados por el “filtro” de la lineatura. Esta operación difumina ligeramente los bordes de transición entre zonas de distinto tono o luminosidad en la imagen impresa.
En el caso contrario, es decir, si existieran más puntos de semitono que píxeles en la imagen digital —si, supongamos, utilizásemos una imagen (inconvenientemente) estirada—, la rasterización se limitaría a repetir puntos de semitono para corresponder al desmesurado tamaño de los píxeles. El resultado será una imagen pixelada (como era de prever desde el momento en que se estiró la imagen) que mostrará bordes dentados en las áreas de transición entre colores.
Es cierto que muchos dispositivos de rasterización son capaces de interpolar (promediar) los píxeles originales para conseguir “puntos intermedios” que simulen mediante un cierto suavizado los píxeles de los que carece la imagen original. No obstante, nunca es una buena solución. No hay nada como hacer las cosas bien desde el principio.
¿Por qué no sortear todos estos problemas haciendo coincidir la resolución de las imágenes digitales con la lineatura que se va a utilizar para imprimirlas? Es decir, si el mecanismo de impresión está limitado a un valor de, por ejemplo, 200 lpp, entonces utilicemos imágenes de 200ppp de resolución. Así evitaríamos que el proceso de rasterización tuviese que adulterar los valores originales de la imagen, ya que a cada píxel le correspondería un único punto de semitono.
Esa sería la solución si no fuera porque los píxeles de la imagen digital forman un mosaico de filas horizontales… pero sabemos que las tramas de semitono —y por lo tanto sus filas de puntos— se imprimen en ángulos diferentes para cada tinta. Recordemos que la trama de negro, que es la tinta de mayor contraste, se imprime a 45º para ser menos evidente a la vista, dejándose el ángulo de 0º al amarillo por ser la menos distinguible. El negro es, precisamente por presentar el ángulo más alejado a la vez de la horizontal y la vertical, la referencia para el cálculo de la correcta relación entre resolución y lineatura.
Partamos de la situación ideal de píxeles y celdas de semitono de idéntico tamaño e imaginemos que vamos a imprimir una imagen en color de una pulgada cuadrada con una lineatura de 20lpp. Puesto que la trama de negro se imprime a 45º, veamos cuántos puntos de semitono caben en la diagonal de la imagen.

Contamos 28, algo que la geometría básica ya nos enuncia: la diagonal de un cuadrado es igual al lado por la raíz cuadrada de 2; en el ejemplo: 20 x 1,41 = 28,2. Eso significa que, teniendo en cuenta la inclinación de la trama, para que el tamaño de píxeles y puntos se mantenga igual, a lo largo de la horizontal se imprimen “algo más de” 28 puntos por cada 20 píxeles. Ése es el factor por el que hay que multiplicar la lineatura del dispositivo de impresión para obtener la resolución de imagen correcta a usar. En el caso de una lineatura de 100lpp, la resolución correcta sería de 141ppp.
Como puede indicirse, la labor de rasterización es compleja teniendo en cuenta los distintos ángulos a los que se imprimen las tramas de semitono y la escasa precisión del cálculo anterior (la raíz de 2 es un número irracional). Si a esto añadimos el hecho de que una resolución “correcta” de 141ppp suele redondearse a 150ppp, comenzamos a cuestionarnos la validez de todo el proceso. Lo cierto es que la práctica nos enseña que es la mejor de las soluciones.
martes 4 de agosto de 2009
Jerarquía semántica del texto

n un proyecto promocional siempre existe una frase destacada con la que se desea atrapar la atención del espectador: el título de una obra (“Los pasos perdidos”), un lema publicitario (“No podemos conducir por ti”), el nombre de un evento (“Las Edades del Hombre”) o su mera denominación correlativa (“IV Jornadas Científicas de Investigación sobre Personas con Discapacidad”). Y si bien de lo que vamos a hablar a continuación es algo a tener en cuenta en casos menos enfáticos donde también juegue un papel importante el diseño gráfico —como títulos de secciones, capítulos y epígrafes de material promocional, manuales, cuadernos…—, es en los primeros donde encuentro absolutamente necesario seguir unas normas racionales para que la libertad creativa no brille —para empañarse acto seguido— a costa de la comprensión del mensaje.
Si nuestra idea visual necesita del juego con las palabras, del cambio —a lo largo de la frase— en su morfología, su disposición, su tamaño o su color, debemos ser conscientes de hacer siempre más legibles las que aportan un mayor significado, casi siempre sustantivos y verbos, aunque los pronombres y adverbios suelen complementarlas marcando énfasis sobre los actores o receptores de la acción y el desarrollo temporal y modal de la misma. De esta manera, artículos, preposiciones y conjunciones —que no acarreen en el caso preciso un significado particular— pueden hacerse muy discretos, podrían incluso ocultarse, ya que en una frase bien estructurada gráficamente sus funciones de nexo pueden ser suplidas por el espectador una vez haya aprehendido los conceptos “de peso”.
Me viene al pelo comentar un cartel que vi hace unos días en mi ciudad con el que se publicitan las actividades de la diputación provincial con motivo de sus treinta años de existencia. Quien ha diseñado la campaña ha obstaculizado la comprensión del mensaje sometiéndola a una ingeniosa idea a priori —crear un área de texto maciza a base de colocar una palabra por línea—. El error es grave: no ha debido o no ha querido evaluar el impacto de la disposición del texto. El resultado es un cartel incomprensible a menos que nos acerquemos mucho a él, operación más molesta dado que las tres primeras palabras pueden verse desde muy lejos, dándose un fenómeno de fragmentación en más de un sentido.
« Aparte el segundo plano al que ha sido relegada una información crucial, en algunas aplicaciones de la campaña para poder leer "DIPUTACIONES DEMOCRÁTICAS" se eige un esfuerzo injustificable
domingo 26 de julio de 2009
Un recuerdo de verano

ace meses que el trabajo no me deja tiempo para ir ampliando este espacio, algo —es mi deber decirlo— por lo que estoy inmensamente agradecido en una época como la que vivimos. Sin embargo esta semana me ha vuelto el recuerdo de un mediodía de verano de hace muchos años. Un recuerdo que es justo que quede aquí reflejado.
Durante el mes que a mi padre le correspondía de vacaciones, por las mañanas íbamos toda la familia a una de las playas más populares de la ciudad. Cogíamos un autobús que tras más de media hora de trayecto nos dejaba en lo que entonces eran las afueras. Tras una mañana de baños y juegos, y un refresco y una tapa en un bar que las hacía exquisitas, regresábamos en el mismo autobús.
Un calurosísimo mediodía, en uno de esos autobuses de vuelta a casa —tendría yo diez, quizá once años— prendió en mi cabeza uno de aquellos proyectos que casi a diario espoleaban mi creatividad —siempre relacionados con el dibujo o las manualidades— y que llenaban mis largos veranos de interminables días de placer (“este niño, siempre dibujando”). Y lo hizo con tal fuerza que estuve a punto de levantarme del asiento de la emoción. Recuerdo perfectamente ese nerviosismo de la anticipación.
Nunca lo había visto desde esta perspectiva, pero ahora me doy cuenta de que yo estaba predestinado a tener este oficio: había decidido, tan pronto como esa tarde abrieran los comercios, ir a una de mis adoradas papelerías a comprar con el dinero que me asignaban mis padres un gran cuaderno de dibujo donde iba a ir recopilando, dibujados por mí y coloreados con mis ubicuos rotuladores, los imagotipos de todas las grandes marcas de aquellos días. Ya imaginaba agruparlas por temas: automóviles (el rombo, el círculo partido en cuatro, la estrella de tres puntas), aparatos electrónicos (aquellos ángulos que se apretujaban, los rótulos con sus letras especiales que habría que trazar con cuidado), líneas aéreas (con sus trazos que se escapan, sus alas), alimentación (las formas suaves de los desayunos, la energía de los refrescos), editoriales (un molino, monogramas)… de todo; los que ahora mismo veía por la ventanilla y me hacían asomarme como a un espectáculo inesperado (“recordar los helados”). Podía casi ver, estampados sobre la ciudad que corría, el acabado nítido de los rotuladores, su olor familiar. Lo que iba a disfrutar con aquella misión que me llevaría semanas.
jueves 4 de junio de 2009
Del píxel al punto de trama

Serie LA TRAMA / 1
a sabemos que las imágenes que manipulamos y con las que trabajamos en pantalla terminarán formando una espesa trama de puntos impresos, pero ¿cómo se descompone —o recompone— la retícula de píxeles que en rigor forma una imagen digital en esa trama de tinta?
El proceso de conversión se denomina rasterización, y puede ser efectuado por dispositivos o mediante aplicaciones asistentes en los sistemas de impresión. La información de los archivos de trabajo —tanto la vectorial como los píxeles de las imágenes— se traducen así a la trama de semitonos equivalente.
Si bien la calidad de las imágenes en pantalla viene dada por su resolución, que no es más que la cantidad de píxeles por unidad de longitud —generalmente, pulgada— cuando hablamos de trama de semitonos debemos referirnos a su lineatura, que es la cantidad de puntos de trama por unidad de longitud —también pulgada por norma general—.
En principio podría asegurarse que cada píxel contiene la información necesaria para generar un punto de trama, pero por ahora digamos que no es así, de modo que resolución y lineatura no van a ser magnitudes iguales casi nunca. Si a eso añadimos que los equipos de impresión poseen su propia resolución —de impresión, valga la redundancia— que nada tiene que ver con la resolución de nuestras imágenes, resulta necesario desmenuzar este tema.
Vamos a tomar el caso más complejo: valores diferentes para resolución de las imágenes, lineatura y resolución de impresión; no obstante, el ejemplo contará sólo con una tinta (el negro) para facilitar la visualización de la única trama resultante.
Tenemos una imagen cuadrada de 1 pulgada de lado y 6 píxeles por pulgada de resolución —no es una imagen muy aprovechable en la realidad, pero nos valdrá—; imagen que va a ser rasterizada a 3 líneas por pulgada de lineatura. La relación 2:1 existente entre ambas magnitudes hace que el dispositivo rasterizador tome la tonalidad media de un área de 2x2 píxeles lineales para generar cada punto de trama.
Y aquí viene lo interesante. En nuestro ejemplo, el color resultante de la operación anterior será un determinado gris, un porcentaje de negro; pero el dispositivo de impresión no puede entintar el papel u otro soporte con una cierta cantidad de tinta: o entinta o no entinta. Lo que se hace, pues, es sustituir el área virtual gris por una celda de semitono donde se imprime un círculo negro de mayor o menor tamaño dependiendo del porcentaje de negro que suponga ese gris. De este modo, el negro puro supondría entintar la celda completa —ni siquiera se apreciaría forma circular alguna—; el blanco, no entintarla; y un gris medio (50% de negro) quedaría representado por un círculo equivalente a “rellenar” la mitad de los puntos que forman la retícula de la celda de semitono. En el ejemplo, el dispositivo de impresión tiene una resolución de 15 puntos por pulgada, lo que deja para cada celda de semitono una retícula de 5x5 puntos, capaz de representar 25 tonos diferentes de gris, más el blanco.
« Las celdas de semitono representan puntos de semitono tanto más "redondos" cuanto mayor sea la resolución de impresión. Aquí se ven las posibilidades de una celda de 5x5 puntos de impresión
