jueves 4 de junio de 2009

Del píxel al punto de trama



a sabemos que las imágenes que manipulamos y con las que trabajamos en pantalla terminarán formando una espesa trama de puntos impresos, pero ¿cómo se descompone —o recompone— la retícula de píxeles que en rigor forma una imagen digital en esa trama de tinta?



El proceso de conversión se denomina rasterización, y puede ser efectuado por dispositivos o mediante aplicaciones asistentes en los sistemas de impresión. La información de los archivos de trabajo —tanto la vectorial como los píxeles de las imágenes— se traducen así a la trama de semitonos equivalente.

Si bien la calidad de las imágenes en pantalla viene dada por su resolución, que no es más que la cantidad de píxeles por unidad de longitud —generalmente, pulgada— cuando hablamos de trama de semitonos debemos referirnos a su lineatura, que es la cantidad de puntos de trama por unidad de longitud —también pulgada por norma general—.



En principio podría asegurarse que cada píxel contiene la información necesaria para generar un punto de trama, pero por ahora digamos que no es así, de modo que resolución y lineatura no van a ser magnitudes iguales casi nunca. Si a eso añadimos que los equipos de impresión poseen su propia resolución —de impresión, valga la redundancia— que nada tiene que ver con la resolución de nuestras imágenes, resulta necesario desmenuzar este tema.

Vamos a tomar el caso más complejo: valores diferentes para resolución de las imágenes, lineatura y resolución de impresión; no obstante, el ejemplo contará sólo con una tinta (el negro) para facilitar la visualización de la única trama resultante.

Tenemos una imagen cuadrada de 1 pulgada de lado y 6 píxeles por pulgada de resolución —no es una imagen muy aprovechable en la realidad, pero nos valdrá—; imagen que va a ser rasterizada a 3 líneas por pulgada de lineatura. La relación 2:1 existente entre ambas magnitudes hace que el dispositivo rasterizador tome la tonalidad media de un área de 2x2 píxeles lineales para generar cada punto de trama.



Y aquí viene lo interesante. En nuestro ejemplo, el color resultante de la operación anterior será un determinado gris, un porcentaje de negro; pero el dispositivo de impresión no puede entintar el papel u otro soporte con una cierta cantidad de tinta: o entinta o no entinta. Lo que se hace, pues, es sustituir el área virtual gris por una celda de semitono donde se imprime un círculo negro de mayor o menor tamaño dependiendo del porcentaje de negro que suponga ese gris. De este modo, el negro puro supondría entintar la celda completa —ni siquiera se apreciaría forma circular alguna—; el blanco, no entintarla; y un gris medio (50% de negro) quedaría representado por un círculo equivalente a “rellenar” la mitad de los puntos que forman la retícula de la celda de semitono. En el ejemplo, el dispositivo de impresión tiene una resolución de 15 puntos por pulgada, lo que deja para cada celda de semitono una retícula de 5x5 puntos, capaz de representar 25 tonos diferentes de gris, más el blanco.



« Las celdas de semitono representan puntos de semitono tanto más "redondos" cuanto mayor sea la resolución de impresión. Aquí se ven las posibilidades de una celda de 5x5 puntos de impresión

sábado 30 de mayo de 2009

Atención a la atención



uando empiezas a asumir la importancia y responsabilidad que supone utilizar imágenes de la resolución adecuada en tus proyectos, las primeras dudas que surgen son si siempre hay que utilizar la misma resolución; en tal caso, cuál; y si no, qué resolución utilizar dependiendo del proyecto.

Verdaderamente, cada tipo de publicación precisará imágenes con un valor mínimo de resolución, valor que tampoco resulta sensato superar debido al incremento en el tamaño de los archivos que se manejan. Aunque los manuales y guías de las que podemos disponer nos suelen señalar ciertos valores —que, además, pueden variar de uno a otra—, basándome en mi experiencia real en el trato con las imprentas me permito señalar más bien intervalos de valores. El hecho de que tratándose de un mismo tipo de publicación hablemos de valores diversos nos indica que existen otros factores influyentes. Así, la distancia a la que va a permanecer la publicación del lector, el tiempo y atención que éste va a dedicar a la interpretación o contemplación de las imágenes, el detalle necesario, el número de tintas a las que se imprime una publicación, el método de impresión, el tipo de papel, los acabados que se aplicarán posteriormente… entre otros, son variables a tener en cuenta.

Revistas 300 puntos por pulgada es el valor “universal”. A la distancia media de lectura, una imagen de esta resolución no revela ni el mosaico de píxeles de la imagen original ni la trama de colores con que ha sido impresa. Revistas de consumo rápido funcionan bien con imágenes de 200 ppp, mientras que revistas artísticas que reproduzcan imágenes de calidad destinadas a ser observadas con detenimiento pueden precisar imágenes de 400 ppp o más.

Libros Tomando el valor de 300 ppp como referencia, al incluirse aquí una variedad más extensa de formatos, número de tintas, materiales y acabados, el intervalo se extiende a resoluciones inferiores. El valor menor con el que he podido trabajar ha sido 165 ppp, en el caso de un libro a una tinta sobre papel rugoso.

Prensa periódica Se editan sobre papel de baja calidad por ser muy breve su vida útil. Esta limitación no aconseja utilizar imágenes de más de 175 ppp, aunque 170 ppp es un valor muy extendido.

Impresión de gran formato Incluidos aquí los mupis u opis, la publicidad exterior de todo tipo, toldos, lonas y las vallas publicitarias instaladas junto a vías de tráfico rodado. En este caso los factores principales a tener en cuenta son la distancia del observador y el tiempo del que dispone éste para captar el mensaje. Dado que la primera puede llegar a ser de decenas de metros y el segundo de apenas un instante, la resolución puede sacrificarse hasta el extremo que el sentido común dicte, aunque un cierto “orgullo profesional” suele limitar esta rebaja a los 30 ppp. El análisis de cada caso dará como resultado un valor específico, aunque los 100 ppp suele ser un valor aceptable para un cartel ejecutado para ser observado a un par de metros de distancia como mínimo —el caso de los mupis—. En ciertos casos, para una valla publicitaria de ocho por tres metros, incluso una resolución de 1 ppp sería suficiente. No obstante, las empresas encargadas de la impresión y montaje de estos trabajos nos informarán de la resolución necesaria en cada caso..



« En esta gradación de resoluciones expresadas en puntos por pulgada, los valores habituales para cada tipo de publicación están señalados con un triángulo

domingo 26 de abril de 2009

Felicidades



añana vuelve a ser el Día Mundial del Diseño Gráfico. Un saludo a todas las personas que se esfuerzan por hacer más bonito nuestro día a día a través de su trabajo, ya sea de forma creativa o aplicando sus conocimientos técnicos. Gracias por todas las horas que empleáis en aportar calidad a vuestras obras.

sábado 25 de abril de 2009

Guía de plegado



e aquí una guía visual de algunos de los tipos de plegado más habituales para folletos no encuadernados y pliegos que formen parte de publicaciones mayores. Podemos aprovecharnos del efecto producido por la adecuada distribución de la información en las palas al ir desplegando el folleto e ir percibiendo aquélla gradualmente. En las ilustraciones de esta entrada se señala en rojo la pala de portada y en azul la de contraportada.

Primero, los plegados cruzados; en la ilustración inferior vemos el proceso de ir plegando una hoja de este modo sucesivamente una, dos y tres veces. Obtenemos así: un díptico (no es un plegado cruzado propiamente dicho, al haber sólo uno; posee 2 palas y 4 páginas), un plegado en cruz de 4 palas y 8 páginas, y otro de 8 palas y 16 páginas, respectivamente.



Los plegados paralelos pueden ser envolventes, en cilindro o enrollados si todos los pliegues se hacen en la misma dirección, o en acordeón o en zigzag si su dirección se va alternando. Las combinaciones de ambos dan como resultado acabados diversos. Abajo, en la columna izquierda tenemos dos plegados envolventes de 3 (tríptico tradicional) y 5 palas. La columna derecha muestra un plegado a altar (3 pliegues), un plegado en acordeón frontal/trasero o de ventana doble (5 pliegues), un desplegable frontal/trasero (5 pliegues) y un desplegable doble (7 pliegues).



A continuación, a la izquierda, modelos con una pala central mayor que queda cubierta por palas menores a ambos lados: plegado a ventana de 2 pliegues, plegado en z enfrentado (4 pliegues) y carpeta frontal/trasera (6 pliegues). A la derecha: plegados en acordeón de 3 y 5 palas.



Finalmente, algunos más complejos. A la izquierda, plegado central en paralelo (2 pliegues) y media cubierta desde atrás —con dos palas menores que se unen para formar la portada—. A la derecha, dos modalidades de acordeón cubierto por palas similares: carpeta enrollada o acordeón enrollado y plegado de falso libro.



Se pueden crear acabados personalizados combinando todos estos tipos, incluyendo asimetrías, solapamientos, pliegues diagonales…

jueves 23 de abril de 2009

Configuración de las palas



e lo expuesto en la anterior entrada podemos sacar un par de conclusiones. La primera es que los folletos en los que la planificación del formato va a ser más sencilla son aquellos plegados en acordeón, es decir, en los que los pliegues van alternándose en sentido. En este caso todas las palas miden lo mismo, ya que ninguna queda envuelta por las demás.



La segunda es que cuantas más palas posea un folleto envolvente menores tendrán que ir siendo “hacia dentro”, es decir, a medida que vayan siendo envueltas. Véanse en la ilustración inferior las medidas en milímetros para un libreto de CD envolvente de seis palas.



El cálculo se complica en los folletos con pliegues cruzados, en los que éstos se alternan horizontal y verticalmente. La confección de una maqueta con una simple hoja de papel será útil para calcular las disminuciones de medidas necesarias. En estos casos, además, hay que contar con que el resultado final se verá afectado por el cruce de los pliegues, en especial, las esquinas exteriores por su cara interna, que sufrirán un deterioro considerable tanto por su situación como por el hecho de que varias capas de papel impiden desde dentro su correcto plegado.



« Por más cuidado que tenga la imprenta y por adecuado que sea el papel, este folleto de tres pliegues cruzados muestra una inevitable deformación en el interior de su esquina más "sufrida".