Guión largo



Hasta hace poco, los motivos por los cuales alguien podía comenzar a confeccionar una bitácora (me encanta esta palabra) en la red me resultaban lejanos. ¿Qué tengo yo que decir que pueda interesar a los demás hasta el punto de acudir a un lugar a leerlo? ¿Tengo tiempo para dedicarlo a esta tarea? ¿Estoy dispuesto a utilizar así parte de mi tiempo libre?

Pues bien, la semana pasada, el comentario convencido y entusiasta de una persona me hizo ver que sí, que dispongo de una experiencia profesional que puede resultar útil compartir. Eso, unido a una sana estructuración del tiempo dedicado al trabajo y al ocio que, por ahora, mi volumen de trabajo me permite respetar, me ha decidido a colocarme ante el teclado.

Soy un diseñador gráfico vocacional. Suelo decir que siempre me he recordado creando. Mis primeros recuerdos son los de un niño muy pequeño, lápiz en ristre, pidiendo una hoja de papel a sus hermanos mayores o a su madre; hoja que quedaba cubierta de garabatos por delante y por detrás, hasta el más mínimo resquicio.

Desde entonces, dibujé, pinté, manipulé materiales de todo tipo hasta que la tecnología permitió a los ordenadores ir asumiendo todas esas actividades de manera más eficaz. Soy un diseñador de la vieja escuela que conserva colgadas en una bolsa de su estudio sus curvas Burmester porque son planos cofres de buenos recuerdos. Me encanta mi trabajo. Soy feliz con mi trabajo. A pesar de los quebraderos de cabeza que me han hecho aprender cuando todo estaba por hacer. Y eso es lo que voy a compartir aquí, lo bello de nuestro trabajo (porque supongo que si estás leyendo esto es porque algo tienes que ver) y los tropiezos. Si el que yo te cuente dónde y cómo tropecé y cómo me levanté te permite a ti avanzar más seguro, este pequeño esfuerzo de escribir servirá de algo.

Días antes del comentario que ha dado lugar a esta primera anotación me di cuenta de que mi primer trabajo de diseño gráfico me lo pagaron allá por el 86, hace ya más de veinte años. Creo que esto puede ser bonito.


Detalle de un cartel de carnaval, encargo de 1994.