Hágase la luz


Serie MODOS DE COLOR / 2

A mediados del siglo pasado se confirma la existencia de los conos y los bastones, dos tipos de receptores sensibles a la luz que tapizan la retina, al fondo de la cara interna del ojo. Los bastones permiten la visión cuando hay poca luz y no captan los colores —por eso con la primera luz del amanecer somos capaces de distinguir nebulosamente el contorno de los objetos, pero no sus colores. Los que sí los captan son los conos. Se descubre que los hay de tres tipos, dependiendo del rango de longitudes de onda que perciben: unos la luz roja, otros la verde y otros la azul. Todos los demás colores los vemos por la acción conjunta de los tres tipos de conos. El amarillo, por ejemplo, procede de la excitación de los conos verdes y rojos.

Es lo que venimos en llamar la síntesis aditiva del color, reflejada en el modelo RGB (las iniciales de los nombres de los tres colores, en inglés: Red, Green y Blue).

Este principio lo encontramos, aplicado por la tecnología, en nuestras pantallas. En ellas las imágenes se forman a partir de haces de luz de esos tres colores, combinados de manera que sean capaces de representar una gama enorme. Los que dibujamos y pintamos utilizando un ordenador debemos ser conscientes de que los colores que vemos en la pantalla se forman de esta manera y de que la naturaleza de esos colores (luz) no tiene nada que ver con la de los que después habrá que utilizar para imprimir esos dibujos (pigmentos). Esto es crucial para todo diseñador. Comprenderlo desde el principio nos ahorrará tiempo, sorpresas y disgustos en el desempeño de nuestra labor.

Pues bien, si tenemos en cuenta que las mezclas de parejas de estos tres colores "aditivos" dan como resultado —mira qué curioso— el cian, el magenta y el amarillo, empezaremos a vislumbrar la razón de que sean éstos y no otros los colores primarios de la impresión.


Imagen microscópica [izq.] de los conos (los más gruesos) y los bastones e imagen ampliada [der.] de un monitor TFT mostrando los píxeles, cada uno con los tres colores; la pantalla, vista desde cierta distancia, muestra el color blanco, de ahí que se vean todos encendidos.