Concepto de resolución de las imágenes



Este va a ser el primero de una serie de artículos sobre la correcta elección y dimensionado adecuado de las imágenes como tareas previas a utilizarlas en nuestro trabajo. Son hábitos sencillos que debemos adquirir cuanto antes.

Lo primero es comprender el concepto de resolución. Sabemos que las imágenes digitalizadas se representan en pantalla como un mosaico de puntos de color cuadrados, los píxeles. La percepción desde cierta distancia de este mosaico es el que nos da la sensación de continuidad de los tonos de, por ejemplo, una fotografía. Pues bien, la resolución representa la cantidad de esos puntos que podemos encontrar en una unidad de longitud. Así, que una imagen tenga 100 píxeles por centímetro nos indica que, en un centímetro lineal de esa imagen podemos contar cien píxeles.

Naturalmente, el parámetro resolución está relacionado con la calidad de la imagen en cuestión. Siempre será mejor fotografiar un modelo a una resolución alta, que se traduzca en una mayor cantidad de píxeles por centímetro y que por lo tanto se perciba más “suavizado”, sin ese molesto efecto de “escaleras” denominado pixelado.

Hay que destacar que en ningún momento estamos hablando del tamaño de las imágenes, que es un factor independiente de la resolución; la definición nos muestra que la resolución es un valor relativo a la unidad de longitud, pero no a la longitud de la imagen en sí.

Las cuestiones de qué se considera una resolución “alta” y cuáles son las resoluciones adecuadas en distintos casos lo dejamos para más adelante.


Una misma imagen digitalizada a cuatro resoluciones diferentes. El corchete representa un centímetro de longitud, por lo tanto estamos ante una imagen de 3 x 3 cm. Nótese cómo el incremento de resolución es proporcional a la calidad percibida, pero es independiente del tamaño de la imagen.