Un equipo de uno



Captar la atención y transmitir correcta y estéticamente el mensaje es algo que puede alcanzarse mediante una buena idea gráfica: una imagen cargada de simbolismo o un peculiar tratamiento de la misma. Estas metáforas visuales poseen una enorme fuerza y ha habido verdaderos y renombrados expertos en generarlas a lo largo del último siglo.

Siempre que tengo la posibilidad, recurro a un procedimiento que facilita la creación de estas imágenes; algo que tampoco es nada nuevo: la tormenta de ideas. Esta práctica, muy utilizada en diferentes actividades profesionales para llegar a conclusiones fértiles, suele tener lugar en el seno de un grupo de personas que aportan sus diferentes perspectivas a la construcción de una idea común. Lo bueno es que a escala individual también da resultado, siempre y cuando se tenga una mente suficientemente abierta.

A grandes rasgos, existe una primera fase expositiva que consiste en anotar cualesquiera conceptos que lleguen a la mente de uno respecto al tema que le incumbe, sin importar su trascendencia. Más tarde se analizará con detenimiento la lista resultante descartando las anotaciones que se consideren inadecuadas, absurdas, ofensivas… Los elementos restantes se barajan y ponen en comunicación mutua para generar ideas nuevas. Veámoslo con un ejemplo extraído de una de mis clases:

En una ocasión propuse en clase el ejercicio consistente en la confección de un cartel que anunciara un ciclo de conferencias con el título “La influencia electrónica en las artes contemporáneas”. Entre todos procedimos a crear dos listas de palabras que tuvieran relación con los conceptos “electrónica” y “arte” (podríamos haber añadido una tercera lista basada en la noción de “contemporáneo”, pero yo quise poner de manifiesto el enorme potencial de este sistema incluso en condiciones limitadas). Tras apenas un minuto de cooperación desinhibida, las listas quedaron así:



No habiéndose dado el caso de existir conceptos impropios, pasamos directamente a la fase creativa, que consiste en relacionar una palabra de cada columna para que comiencen a surgir ideas. Tomemos, por ejemplo, ratón y libro; las mentes comenzaron a mezclar esas dos imágenes y se produjo una interesante evolución a partir de la idea básica de un libro con un ratón conectado:

libro abierto con ratón conectado y parte de su texto seleccionado como en un procesador de textos y un puntero en forma de flecha al final de la selección

códice antiguo abierto con ratón; una de las páginas está a medio escribir y muestra tras el último carácter escrito un cursor propio de procesador de textos

ídem que el anterior mostrándose en una de las páginas una miniatura a medio dibujar con una estructura vectorial de nodos y zonas sin colorear


Nótese como una idea —original ya por sí misma— sugerida por la mera relación de dos palabras ha generado en tres pasos una imagen extraordinariamente sugerente por medio de la adición o modificación de elementos visuales. Sólo añadir que el ejercicio terminó nutriéndose de una decena de hermosas ideas que vieron la luz a partir de pares de palabras como puerto USB/lienzo, robot/escultura, código binario/desnudo, circuito/clave de sol, reproductor multimedia/teatro, etc.

Como ya he dicho, este mismo proceso puede establecerse entre más listas de vocablos y puede utilizarse —combinado quizá con las inagotables vetas de la tipografía— para otras tareas de diseño, como el desarrollo de un imagotipo o la maqueta de una publicación.

No siempre se llega a resultados aprovechables, pero la mayoría de las veces se obtienen imágenes mentales que habría resultado arduo crear desde cero y que pueden ser generadoras a su vez de otras correlaciones más profundas, más delicadas, más agresivas... según se adecue a cada fin concreto. La tormenta de ideas es una manera de domesticar la creatividad cuando los diseñadores —seres humanos, al fin y al cabo— no tenemos un buen día.


[izq.] Portada del libro Cocina para novatos de El País/Aguilar, [cen.] etiqueta del vino Ysios SIC, perfecta conjugación de exposición e intención y [der.] cartel de Art Machine para la película Hard candy.