Ida y vuelta


Serie PROFUNDIDAD DE COLOR / 5

Vamos a ver gráficamente la versatilidad de una imagen de 16 bits. Para ello tomaremos una imagen de 16 bits y otra idéntica de 8 bits, les aplicaremos a ambas un tratamiento bastante agresivo e intentaremos recuperar el estado inicial por medio de las mismas herramientas. La comparación de los resultados no dejará lugar a la ambigüedad.

Para el primer ejemplo disponemos de una imagen que muestra el degradado de colores del espectro visible:


8 bits


16 bits

A continuación, haciendo uso del cuadro de diálogo Niveles, procedemos a modificar los niveles de salida de la imagen. Hasta ahora sólo habíamos alterado los niveles de entrada que aparecen en la parte central y superior del cuadro. Los niveles de entrada y salida funcionan de forma opuesta: si la variación de los primeros aumenta el contraste, la de los otros lo disminuye. Es como obligar a los colores de la imagen a acomodarse a dos nuevos niveles extremos de iluminación que ya no son el blanco y el negro. Lo que originalmente era blanco se verá de un tono gris más o menos claro según la magnitud de la variación y lo que originalmente era negro se verá de un tono gris más o menos oscuro. De ahí que los colores perderán contraste y su luminosidad se verá afectada en la medida que fijemos los nuevos niveles.

Pues bien, vamos a restringir los niveles de salida a sólo seis niveles de iluminación: los comprendidos entre los valores 165 y 170.



Como consecuencia, las imágenes se vuelven prácticamente grises —a duras penas podemos distinguir algunos de los colores originales— y el histograma de ambas imágenes se ha comprimido ocupando los seis niveles permitidos.


8 bits


16 bits

Desde este punto y volviendo a utilizar el ajuste de niveles vamos a intentar recuperar las imágenes: ahora las contrastaremos actuando sobre los niveles de entrada, eliminando las dos zonas vacías del histograma. Esto hará que los colores comprimidos en la estrecha franja de los seis niveles se expandan hasta volver a ocupar todos los niveles de luminosidad. Esta vez el ajuste no habrá que hacerlo a ojo, puesto que sabemos los valores extremos entre los que se encuentran.



Y ahora es cuando por fin vemos la diferencia. Mientras que en la imagen de 8 bits apreciamos claramente franjas de colores donde al principio existía un degradado continuo, la de 16 bits se ha recalculado casi a la perfección. A simple vista no es posible hallar diferencias con la original. El calculo de color por parte de Photoshop, al disponerse de más espacio para la información, ha permitido recuperar la imagen.


8 bits


16 bits

Veámoslo ahora con una imagen fotográfica. He aquí la foto con su histograma:



Y estos son los resultados tras realizar exactamente el mismo proceso que con la imagen del degradado:


Desaguisado en 8 bits.
El histograma lo dice todo.


Recuperación en 16 bits.

Este histograma nos muestra que no estamos ante la imagen original —de hecho vemos discontinuidades importantes—, pero teniendo en cuenta el proceso al que la hemos sometido, resulta sorprendente haber podido llegar a este estado.