Letra, carácter... ¿glifo?


Serie CONCEPTOS TIPOGRÁFICOS / 1

A petición de varias alumnas y animado por un colega voy a empezar una serie de artículos acerca de la terminología básica en tipografía. De unos años acá, este arte ha salido de los polvorientos sótanos de los impresores a divulgarse en gran cantidad de publicaciones, no siempre contrastadas ni bien traducidas. No voy a referirme a la historia de la impresión a menos que sea necesario —hay en la red muchos compendios— y me centraré en los usos actuales. Modestamente, voy a intentar poner un poco de orden, de dentro a fuera, de lo pequeño a lo grande.

Muchas confusiones durante el aprendizaje de la tipografía proceden de la utilización que hace de palabras comunes —incluso entre ellas, algunas pueden ser prácticamente sinónimas en el lenguaje diario— que poseen un significado específico dentro de su ámbito.

Un ejemplo claro es la manera en que una palabra como letra puede “contaminar” el concepto carácter. Hablamos de “las letras” en general —porque es lo que más suele abundar en casi cualquier texto— o de “hacer uso de una letra más legible” sin reparar (ni querer reparar) en que el concepto letra se contrapone y complementa con los números y los signos de puntuación, para dar lugar a un juego de caracteres. No se trata de ponerse puntillosos, no existe ningún problema si las personas que hablan así —seguramente en un contexto no especializado, cotidiano— saben a qué se están refiriendo en cada momento. Pero cuando el círculo en el que hablemos sea profesional y necesite un nivel de concreción adecuado, habremos de cuidar la expresión. Imagina a dos tipógrafos hablando de “la necesidad de dar a una letra un carácter que sirva de fuente de inspiración por sí misma”. Las palabras “carácter” y “fuente” pertenecen al léxico tipográfico, pero se usan aquí con su significado más pedestre, no técnico; ambos tipógrafos reconocen ese significado por el contexto en cual se desarrolla el diálogo, pero a alguien que esté aprendiendo los términos puede generarle serias dudas.

Empecemos pues a desenredar la madeja…

Un carácter o grafema es un signo, una figura escrita relacionada con uno o varios sonidos. Se incluyen las letras, los números, los signos de puntuación, los glifos y otros signos utilizados por diversos sistemas de escritura. En español, por ejemplo, el carácter m (más concretamente es una letra) codifica el sonido consonántico bilabial nasal (en otros idiomas, el mismo carácter puede representar otros sonidos), sin embargo, para escribir el sonido consonántico prepalatal africado sordo no tenemos un solo carácter, sino dos: ch. En este último caso hablamos de un dígrafo; en otros idiomas existen también trigrafos y tetragrafos, conjuntos de tres y cuatro caracteres que representan un solo sonido. Lo contrario es también posible: idiomas cuya escritura no se basa en un alfabeto, sino en un silabario, poseen grafemas que representan sílabas, es decir, más de un sonido. Yendo aún más allá, en los sistemas de escritura logográficos un grafema puede representar una palabra. El carácter es una unidad textual.


[izq.] Cinco glifos diferentes del carácter b del tipo de letra Poetica Chancery y [der.] glifo del par de caracteres ligados th.

Un glifo es, en su sentido tipográfico, una de las posibles representaciones gráficas de un carácter concreto de un tipo de letra. Un glifo también puede integrar varios caracteres, como ocurre en las ligaduras ornamentales. Es una unidad gráfica.