Prólogo de una maraña



Me pongo a escribir sobre los eventos que nos trae Octubre y me sorprendo encadenando temas de mala manera. Este mes, por mor de la casualidad, va a ser catalizador de diversos comentarios que todavía llevaba dentro, pero que mejor voy haciendo desfilar de uno en uno, o de dos en dos. Empecé con algo tan sencillo como ordenar mentalmente las fechas de las citas y veo que las implicaciones me van a ocupar muchos artículos en el futuro —espero que cercano—. Ésta es la primera ficha de dominó…

Visual es el nombre de quizá la revista más destacable de nuestro país en cuanto a diseño y comunicación gráfica. Desde 1989 y cada dos meses es el acta de la actualidad de nuestro oficio. Hace seis años convocó unos premios de diseño editorial a los que en seguida se bautizó como Premios Daniel Gil.

Pues bien, el día 1 termina el plazo de presentación de las obras que opten a los sextos Premios Visual de Diseño de Libros. Aun siendo un dato importante para la agenda de cualquier diseñador —y la que fuera razón primera de esta entrada—, lo que me han dado ganas de escribir hoy es la breve explicación de ese cambio de nombre. Estos galardones ya no están dedicados a Daniel Gil por expreso deseo de la familia tras su fallecimiento en 2004, sólo un año después de convocarse por primera vez. La denominación era un homenaje que la revista hacía a un extraordinario profesional —aún vivo entonces— y el hecho de que ese homenaje haya tenido que retirarse es una lástima, por indiscutibles que sean las razones de índole personal.


Diversos medios de comunicación y las editoriales premiadas siguen utilizando el nombre original. En la imagen, titular de la reseña del premio concedido este año a “Estaba oscuro y sospechosamente tranquilo”, de Einar Turkowski, en la página de la editorial Libros del Zorro Rojo.