Aquel cuaderno de rayas


Serie CONCEPTOS TIPOGRÁFICOS / 3

Centraremos ahora la atención en la manera en que los caracteres se relacionan entre sí.

Nuestro sistema de escritura está formado por símbolos de formas dispares, aunque no demasiado complejas. Con el fin de facilitar su percepción durante el proceso de lectura, los rasgos de los caracteres se ciñen a una pauta invisible que es responsabilidad del tipógrafo definir como paso previo a la creación de un tipo de letra. Este “molde” —que el lector sólo percibe vagamente a través de la comodidad con que lee y un ojo más experto en la armonía de una página— lo delimitan cuatro líneas:



La línea base es la línea imaginaria sobre la que parecen descansar los caracteres, como libros alineados sobre un estante.

La línea media marca la altura que alcanzan las minúsculas más bajas. La distancia que la separa de la línea base se suele denominar altura de la x, tomando esta letra como modelo por tocar sus cuatro extremos ambas líneas. El espacio que éstas delimitan es el ojo medio, primer responsable de la legibilidad de un tipo de letra.

La línea de ascendentes y la línea de descendentes limitan, por encima de la línea media y por debajo de la línea base, los espacios que pueden ocupar los rasgos que sobresalen del ojo medio. Estos espacios son el ojo superior (que alberga los ascendentes) y el ojo inferior (los descendentes).

Esta estructura la encontramos en la mayoría de los alfabetos y silabarios con que se expresan los idiomas del mundo. He aquí una muestra con las escrituras hebrea, tamil y devanagari, esta última con la particularidad de que una de las líneas del esquema se traza realmente como apoyo de los demás rasgos; es la línea base, aunque su posición no coincida con la de los otros ejemplos.



Claras excepciones son los variados sistemas de extremo oriente, donde más que líneas —sólo podríamos hablar de dos, superior e inferior, o derecha e izquierda en el caso de las escrituras verticales— vamos a percibir que cada símbolo ocupa un área cuadrada de extensión determinada. A veces se componen alineados horizontal y verticalmente, de manera que el aspecto de una página recuerda un mosaico.