Para sustos... colores


Serie USO DEL COLOR / 4

Para evitarlos, a los sustos me refiero, hay que tener cuidado y cierta culturilla general a la hora de utilizar los colores en nuestro trabajo. Los colores tienen connotaciones. Desde los mensajes naturales que envían animales y plantas —ya sea para atraer a congéneres, ya para alejar a enemigos— hasta los significados que religiones y culturas codifican en ellos.

Debemos ser conscientes en todo momento de qué colores o combinaciones pueden resultar inapropiadas para transmitir el mensaje. Un color poco acertado puede, en el mejor de los casos, obstaculizar la comprensión; en el peor, constituir una ofensa. Como siempre, debemos documentarnos sobre nuestro cliente y el público al que va dirigido nuestra labor, aunque en el caso de realidades culturales diferentes a nuestra experiencia diaria, con más razón.


El rojo; [izq.] símbolo de buena suerte para los chinos, [cen.] en la piel de un anfibio no advierte de nada bueno. [der.] En la regulación de la circulación de vehículos su intensidad se utiliza para señalar peligro o prohibición.

La importancia de la interpretación social del color es algo que queda patente en temas sensibles. El luto, pongamos por caso, se representa con el negro en unas sociedades y con el blanco en otras. Hay religiones para las que un color es sagrado —el verde para los árabes— o incluso tabú. Las sensibilidades políticas merecen mención aparte por estar muy simbolizadas: en sectores conservadores estadounidenses la abundancia de rojo sigue siendo muy molesto, mientras que la combinación con el azul halagará su patriotismo. Pero incluso en temas intrascendentes debemos evitar creer que existen universales o nos arriesgamos a perder el efecto que queremos conseguir: los chistes verdes, por ejemplo, son azules para los anglosajones y rojos en Hispanoamérica.

Pero incluso cuando el contexto en el que va a mostrarse la obra sea muy cercano al nuestro hay que tener en cuenta que un mismo color puede estar relacionado con conceptos contrapuestos. El rojo está muy asociado a las pasiones, pero de muy distinto signo: es el amor y la exaltación de los sentimientos, pero también la sangre, la cólera, la guerra. El verde simboliza la vida nueva por su conexión con los brotes de las plantas y los frutos inmaduros, pero también la podredumbre y la muerte. La hermosa carga de energía que transmite el amarillo no impide que sigamos pensando en él como un color de mal fario.


Las sensibilidades identificadas con colores incluyen festividades como la de [izq.] San Patricio, [cen.] aficiones deportivas, nacionalismos, hermandades de todo tipo... [der.] La publicidad de Benetton se caracterizó en una época por presionar esas sensibilidades acerca de los colores "humanos".