Pasarse de la raya


Serie CONCEPTOS TIPOGRÁFICOS / 4

Hemos visto el canon, pero debemos conocer también las excepciones y sus causas. La irregularidad más evidente es que los caracteres redondeados en su parte superior o inferior rebasan ligeramente las líneas base y media.

Como veremos más adelante, un tipo de letra está bien diseñado cuando se tiene de él una percepción armónica, el ojo no “tropieza” en rasgos incoherentes o errores de proporción. El trabajo del tipógrafo es mucho más delicado y preciso que amontonar grupos de trazos predefinidos, teniendo en ciertos casos que “falsear” el aspecto que la norma daría a un carácter para que el ojo no lo vea extraño. En el caso que nos ocupa, la geometría nos lo aclara: si tomamos un cuadrado y un círculo con la misma altura, el círculo nos parece menor —lo es, claro—, mientras que basta con aumentar ligeramente el tamaño del círculo (en el ejemplo, a la derecha, un 10%) para que las áreas que ocupan ambas figuras parezcan semejantes. Lo mismo ocurre al comparar una letra con sus extremos superior e inferior rectos —y perfectamente limitada por las dos rectas—, como la z, y otra redonda, vamos, la o.


En azul y verde se muestran las áreas de los caracteres que sobrepasan el ojo medio [éste en naranja].

La siguiente anomalía va a depender del tipo de letra, de la estética de la que el diseñador quiera dotarlo. Y es que aunque los caracteres de caja alta (así se denomina tradicionalmente a las mayúsculas en contraposición a la caja baja de las minúsculas, ya veremos por qué) en principio hacen uso de la línea de ascendentes como límite, no siempre es así.

Algunos tipos de letra poseen una quinta línea de definición exclusivamente para marcar la altura de las mayúsculas, que suele quedar por debajo de la línea de ascendentes, creando un espacio más o menos amplio entre ambas.


[arr.] La Helvética presenta una misma línea para ascendentes y caja alta. [cen.] En la Times ya notamos un descenso de éstas últimas y [aba.] en una ornamental como la Bernhard Modern, el espacio puede ser bastante amplio.

Otro factor a tener en cuenta es que algunos caracteres habrán de portar en ocasiones signos diacríticos: tildes, diéresis, acentos… Cuando uno de estos signos haya de colocarse sobre una mayúscula, necesariamente va a sobrepasar la más alta línea de la pauta, la de ascendentes. ¿Podríamos hablar de una nueva línea? Entramos en terreno pantanoso. Las distintas técnicas de composición e impresión manual —que no siempre han sido correctamente trasplantadas a la era digital—, ciertas convenciones tipográficas no muy acertadas y la correosa definición de cuerpo hacen preferible aparcar por el momento la duda. Sólo hacer énfasis en que la pauta de cuatro líneas ya conocida es la que identifica al tipo y gobierna sus formas básicas y representativas.