Tipo de letra y fuente


Serie CONCEPTOS TIPOGRÁFICOS / 6

engo colegas y alumnos a los que les llama la atención oírme apenas utilizar la palabra fuente al hablar de tipografía y sí la mayoría de las veces el término tipo de letra, quizá más prolijo cuando aparece varias veces en el discurso.

Es cierto que en nuestro tiempo, el del diseño digital, prácticamente son sinónimos, pero en mi empeño de utilizar con corrección el lenguaje que describe nuestro oficio me permito seguir haciendo la distinción.

Un tipo de letra es un conjunto de glifos que posee una unidad estilística; el estilo es su característica. Suele comprender las letras, números, signos de puntuación y diacríticos más habituales, y en ocasiones complementarse con otros símbolos. Este juego de caracteres básico puede aparecer con distintos aspectos, además del original —que suele denominarse estilo normal—: el estilo negrita, donde el mismo juego de caracteres ha sido diseñado con un grosor de trazo mayor; el estilo cursiva, que imita las formas manuscritas; y el estilo negrita cursiva. A cada uno de estos subconjuntos del mismo tipo de letra es a lo que llamamos fuente. No es extraño que a los tipos de letra también se los denomine familias de fuentes.

La palabra “fuente” es una traducción más o menos afortunada del término inglés “font”, relacionado con la fundición de tipos móviles. En aquella época, la especificidad de las fuentes —como las hemos definido— iba aún más allá y se consideraban fuentes diferentes aquellas que estuviesen fundidas con distinto cuerpo, es decir, una helvética cursiva de 12 puntos era una fuente y una helvética cursiva de 14 puntos era otra fuente distinta. Tal distinción era de importancia capital para no mezclar tipos de tamaños distintos, pero inútil en nuestros días de tipos de letra vectoriales escalables.


« Un tipo de letra: la Zapf Calligraphic; cuatro fuentes: normal, negrita, cursiva y negrita cursiva