¿Cuántos colores le pongo al imagotipo?



s ésta una de las primeras decisiones que hemos de tomar cuando nos encargan crear la identidad visual de, por ejemplo, una empresa. Hasta no hace mucho esta decisión estaba muy influida por los costes de impresión, ya que la diferencia entre imprimir a una, dos o cuatro tintas podía resultar más que notable (no se solía hablar de tres tintas, ya que el precio, siendo alto, se acercaba ya lo suficiente a la impresión en cuatricromía como para no merecer la pena el esfuerzo de confinarse). Esta diferencia se ha acortado y muchas entidades se deciden en los últimos tiempos a mostrar imagotipos multicolores o en los que se juega con transparencias, degradados o sombreados que sugieren la tercera dimensión, ya que el desembolso ahora sí les compensa. La tecnología vuelve a darnos así alas, lo que no quiere decir que esta clase de efectos sean siempre una buena solución.

« Coca-Cola llevó al extremo la estrategia del color," tiñendo" el tradicional atuendo de Santa Claus de su rojo corporativo « La mayoría de marcas de electrónica se identifican con un logotipo monocromo « Los degradados ya no salen caros

A casi todos y todas las que tenemos una edad nos enseñaron que un imagotipo —y por extensión, el proyecto de identidad visual completo— a una o dos tintas, además de ser barato de reproducir puede ser perfectamente adecuado. Todo nuestro abanico de recursos gráficos y creativos puede subsanar la aparente limitación en el uso del color. De hecho, muchas grandes marcas han llegado a formar parte de nuestra vida enarbolando un solo color. A veces, ese color único se convierte en una seña de identidad tan poderosa que anula los demás rasgos del imagotipo, como ocurre cuando varias entidades pertenecientes al mismo sector desean equidistanciarse unas de otras. Igual no recuerdas su imagotipo, pero ¿a que sabes a qué banco me refiero si te digo que es azul, rojo o naranja? Las empresas de telefonía son otro ejemplo claro.

« Cuando British Telecom se decidió a cambiar su imagen —a dos tintas— optó por una solución dinámica muy colorista