Estructura del manual corporativo


Serie EL MANUAL CORPORATIVO / 2

urante la creación, prueba y remate de todo el material gráfico que conforma una identidad visual corporativa el diseñador va creando una serie de normas para la mejor percepción de la imagen general a transmitir, previendo los casos posibles y resolviendo las situaciones en que el mensaje pueda quedar comprometido. Concluirá, por ejemplo, si es conveniente reproducir el logotipo sobre un fondo fotográfico y, en tal caso, qué medida tomar para que su forma no se diluya en aquél, los márgenes de los soportes de escritura, el tipo de letra que debe usarse para documentos con texto extenso y qué características comunes habrán de poseer los distintos formatos que adoptará la futura promoción publicitaria, con el fin de crear una línea reconocible por el público, entre otras muchas deliberaciones.

Todas ellas se recopilan en un documento denominado manual de identidad visual corporativa —o manual corporativo, para abreviar—. En él, pues, se detallan los elementos que componen la imagen gráfica de una compañía, que servirán para identificarla, así como las normas de reproducción del imagotipo y sus aplicaciones a cualesquiera soportes que el cliente estime necesarios, teniendo en cuenta todas las variantes de disposición, proporción, color, tamaño, y ubicación proyectadas como procedentes por el diseñador gráfico para cubrir esas aplicaciones y que hayan sido aprobadas por el cliente.

Como somos diseñadores, al propio documento le vamos a dar un aspecto atractivo, para que no sea un mero listado de pautas que seguir y errores que evitar. Al texto, que debe ser claro y conciso, lo acompañarán ejemplos visuales a escala de las soluciones aportadas, de manera que no quepa duda de las reglas a las que, llegado el momento, deberá ceñirse un proveedor a la hora de dar cuerpo a tales soluciones. También servirá de guía al diseñador que sea —nosotros u otro— para mantener la imagen de la marca al aplicarla a un nuevo formato, no tenido en cuenta cuando se confeccionó el manual.


« Una carpeta rígida protege el manual de la remodelación de la imagen del MoMA, de James Kuo

Se estructura en varias secciones que agrupan las aplicaciones gráficas siguiendo los mismos criterios que, de manera natural, fueron surgiendo en el artículo anterior de esta serie al analizar las necesidades gráficas de un ejemplo concreto:

Normas básicas de construcción y desarrollo de la identidad corporativa (imagotipo, elementos auxiliares, colores y tipos de letra).
Aplicaciones de papelería (generales y específicas).
Aplicaciones de packaging (envases y embalaje, etiquetado, expositores).
Aplicaciones de señalética externa e interna de edificios (señales de calle, placas, directorios, indicadores…).
Aplicaciones de equipamiento, uniformidad y vestimenta de personal.
Aplicaciones para vehículos (rotulación de parque móvil y material móvil).
Aplicaciones promocionales publicitarias para medios de comunicación, publicidad exterior.
Aplicaciones promocionales de obsequio.

Queda claro que en la mayoría de los proyectos no será necesario desarrollar todas estas secciones por la propia naturaleza de la compañía o el producto.

Al cliente, además del manual, se le entregarán todos los archivos informáticos originales estructurados en su soporte de almacenamiento de datos de manera idéntica a la tabla de contenido del manual, de forma que a la compañía o a los proveedores les sea fácil encontrar la información precisada.


« Los archivadores de anillas o las encuadernaciones que permiten abrir el manual sin que sufra desperfectos permiten facilitar a los proveedores una copia —fotocopiada o digitalizada— de la página que necesiten sin necesidad de entregar el manual completo