Planificación general y entrevista


Serie EL MANUAL CORPORATIVO / 1

esulta que tu amiga por fin se ha decidido a abrir el restaurante y te encarga la identidad visual corporativa, es decir, la imagen que el negocio va a proyectar al público y con la que quienes trabajan en él se han de sentir cómodos. A ver, va a ser necesario planificar concienzudamente todo ese aspecto visual…

Empecemos por un logo o imagotipo, que es lo primero que va a llegar al cliente potencial para atraerlo o al captado para fortalecer la mutua confianza. Después habrá que aplicar ese logotipo a todos los elementos que rodeen a ese cliente o a los empleados. La cuestión es reforzar en todo momento la imagen de marca. Por lo tanto habrá que proyectar tanto el material impreso presente en el restaurante (por ejemplo, las cartas) como la papelería de uso interno (sobres y hojas de correspondencia, de fax, tarjetas, plantilla de correo electrónico, facturas y albaranes, etiquetas de los tipos necesarios…).

Los colores y las formas básicas que decidamos tendrán que reflejarse además de alguna manera en el espacio físico del establecimiento, de modo que habrá que pensar en la decoración (tanto interior como exterior) y el la correcta señalización del local (rotulación de calle, directorio, rótulos para los salones, servicios, indicadores de salidas de emergencia). Una vez dentro, el cliente debe estar rodeado —aunque no abrumado— por la marca: debemos dejar huella en él y mostrar la importancia que damos a nuestra imagen. En las servilletas, manteles o piezas de vajilla, cristalería y cubiertos pueden encontrarse pequeños detalles corporativos.

Las personas que entren en contacto con el cliente —e incluso el personal que no lo haga, como cocineros o empleados administrativos— deberán también identificarse con la marca, vistiendo prendas de los colores elegidos y quizá algún rasgo representativo de la marca que se va desarrollando. Como también ocurrirá en el caso de que se haga uso de vehículos —para ofrecer servicio de catering, por ejemplo—, aunque tu amiga no haya pensado aún en esa posibilidad.

Un apartado muy importante es el de la promoción del restaurante. Hay que pensar en los múltiples medios que existen, de modo que habrá que dar coherencia gráfica a la futura comunicación impresa: carteles genéricos y estructura de campañas (de diferentes formatos, normalizados o no), folletos, módulos de publicidad en prensa… y a la no impresa: página web, publicidad en internet y apariencia gráfica en producciones audiovisuales.

Finalmente, sería bueno prever la manera en que se mostrará la imagen del negocio sobre diferentes objetos promocionales de obsequio. Los más habituales de bajo coste y alguno específico elegido por el cliente para agasajar a personas especiales.

Bueno, pues te sientas con tu amiga delante de unos cafés, sin prisa, una tarde, a apuntar ideas. Sumérgete, ilusiónate con ella por su proyecto, que ahora va a ser también tuyo, y extrae toda información que creas útil a la hora de emprenderlo: los colores que le gustan —y los que detesta—, los conceptos e ideas que se quieren transmitir con la imagen corporativa —y los que se quieren evitar—, preferencias en cuanto a tipos de letra, uso de imágenes, estilo artístico a seguir, etc. Esta encuesta más o menos informal es un esquema al que acomodaremos nuestras ideas a medida que surjan, pero tu amiga debe tener claro que sus directrices pueden no seguirse al pie de la letra cuando entren en conflicto. Tú eres quien, combinando los elementos gráficos, vas a decidir la mejor solución a la hermosa tarea de darle una identidad gráfica a la empresa.