Jerarquía semántica del texto



n un proyecto promocional siempre existe una frase destacada con la que se desea atrapar la atención del espectador: el título de una obra (“Los pasos perdidos”), un lema publicitario (“No podemos conducir por ti”), el nombre de un evento (“Las Edades del Hombre”) o su mera denominación correlativa (“IV Jornadas Científicas de Investigación sobre Personas con Discapacidad”). Y si bien de lo que vamos a hablar a continuación es algo a tener en cuenta en casos menos enfáticos donde también juegue un papel importante el diseño gráfico —como títulos de secciones, capítulos y epígrafes de material promocional, manuales, cuadernos…—, es en los primeros donde encuentro absolutamente necesario seguir unas normas racionales para que la libertad creativa no brille —para empañarse acto seguido— a costa de la comprensión del mensaje.

Si nuestra idea visual necesita del juego con las palabras, del cambio —a lo largo de la frase— en su morfología, su disposición, su tamaño o su color, debemos ser conscientes de hacer siempre más legibles las que aportan un mayor significado, casi siempre sustantivos y verbos, aunque los pronombres y adverbios suelen complementarlas marcando énfasis sobre los actores o receptores de la acción y el desarrollo temporal y modal de la misma. De esta manera, artículos, preposiciones y conjunciones —que no acarreen en el caso preciso un significado particular— pueden hacerse muy discretos, podrían incluso ocultarse, ya que en una frase bien estructurada gráficamente sus funciones de nexo pueden ser suplidas por el espectador una vez haya aprehendido los conceptos “de peso”.

Me viene al pelo comentar un cartel que vi hace unos días en mi ciudad con el que se publicitan las actividades de la diputación provincial con motivo de sus treinta años de existencia. Quien ha diseñado la campaña ha obstaculizado la comprensión del mensaje sometiéndola a una ingeniosa idea a priori —crear un área de texto maciza a base de colocar una palabra por línea—. El error es grave: no ha debido o no ha querido evaluar el impacto de la disposición del texto. El resultado es un cartel incomprensible a menos que nos acerquemos mucho a él, operación más molesta dado que las tres primeras palabras pueden verse desde muy lejos, dándose un fenómeno de fragmentación en más de un sentido.


« Aparte el segundo plano al que ha sido relegada una información crucial, en algunas aplicaciones de la campaña para poder leer "DIPUTACIONES DEMOCRÁTICAS" se exige un esfuerzo injustificable