Relación entre resolución y lineatura


Serie LA TRAMA / 3

n el ejemplo anterior, para un área igual, existían más píxeles en la imagen original que puntos de semitono en la impresión definitiva: cada punto de semitono se formaba a partir de cuatro píxeles previamente promediados por el “filtro” de la lineatura. Esta operación difumina ligeramente los bordes de transición entre zonas de distinto tono o luminosidad en la imagen impresa.

En el caso contrario, es decir, si existieran más puntos de semitono que píxeles en la imagen digital —si, supongamos, utilizásemos una imagen (inconvenientemente) estirada—, la rasterización se limitaría a repetir puntos de semitono para corresponder al desmesurado tamaño de los píxeles. El resultado será una imagen pixelada (como era de prever desde el momento en que se estiró la imagen) que mostrará bordes dentados en las áreas de transición entre colores.



Es cierto que muchos dispositivos de rasterización son capaces de interpolar (promediar) los píxeles originales para conseguir “puntos intermedios” que simulen mediante un cierto suavizado los píxeles de los que carece la imagen original. No obstante, nunca es una buena solución. No hay nada como hacer las cosas bien desde el principio.

¿Por qué no sortear todos estos problemas haciendo coincidir la resolución de las imágenes digitales con la lineatura que se va a utilizar para imprimirlas? Es decir, si el mecanismo de impresión está limitado a un valor de, por ejemplo, 200 lpp, entonces utilicemos imágenes de 200ppp de resolución. Así evitaríamos que el proceso de rasterización tuviese que adulterar los valores originales de la imagen, ya que a cada píxel le correspondería un único punto de semitono.

Esa sería la solución si no fuera porque los píxeles de la imagen digital forman un mosaico de filas horizontales… pero sabemos que las tramas de semitono —y por lo tanto sus filas de puntos— se imprimen en ángulos diferentes para cada tinta. Recordemos que la trama de negro, que es la tinta de mayor contraste, se imprime a 45º para ser menos evidente a la vista, dejándose el ángulo de 0º al amarillo por ser la menos distinguible. El negro es, precisamente por presentar el ángulo más alejado a la vez de la horizontal y la vertical, la referencia para el cálculo de la correcta relación entre resolución y lineatura.

Partamos de la situación ideal de píxeles y celdas de semitono de idéntico tamaño e imaginemos que vamos a imprimir una imagen en color de una pulgada cuadrada con una lineatura de 20lpp. Puesto que la trama de negro se imprime a 45º, veamos cuántos puntos de semitono caben en la diagonal de la imagen.


Contamos 28, algo que la geometría básica ya nos enuncia: la diagonal de un cuadrado es igual al lado por la raíz cuadrada de 2; en el ejemplo: 20 x 1,41 = 28,2. Eso significa que, teniendo en cuenta la inclinación de la trama, para que el tamaño de píxeles y puntos se mantenga igual, a lo largo de la horizontal se imprimen “algo más de” 28 puntos por cada 20 píxeles. Ése es el factor por el que hay que multiplicar la lineatura del dispositivo de impresión para obtener la resolución de imagen correcta a usar. En el caso de una lineatura de 100lpp, la resolución correcta sería de 141ppp.

Como puede indicirse, la labor de rasterización es compleja teniendo en cuenta los distintos ángulos a los que se imprimen las tramas de semitono y la escasa precisión del cálculo anterior (la raíz de 2 es un número irracional). Si a esto añadimos el hecho de que una resolución “correcta” de 141ppp suele redondearse a 150ppp, comenzamos a cuestionarnos la validez de todo el proceso. Lo cierto es que la práctica nos enseña que es la mejor de las soluciones.